21 agosto 2012

El problema no es tropezar, el problema es que te guste esa piedra...

No sabía cómo comenzar a redactar esta entrada, el debate del congreso por el voto de confianza al nuevo gabinete durante más de 7 horas me tenía algo distraído, sin poder escribir sobre esta tragedia griega.

Resulta que tienes estos típicos amigos que se pueden dejar de ver un buen tiempo y al momento de “reencontrarse” suelen tratarse como si hubiesen toneado el fin de semana pasado y cualquier motivo para alcoholizarse es válido se da un intercambio cultural, anecdótico y por qué no, con un par de copas para amenizar la charla. #YoTeEstimoBroder  #LaÚltimaYnosVamos

Te sorprendes del sorprendente y radical cambio físico, psicológico, sexual del amigo en cuestión; sin embargo, es una de las leyes de la humanidad estar en constante cambio, por ende no hay que asombrarse tanto. Llegas a un punto en que te pusiste muy al tanto de la vida de Eustaquio, que te preguntas “dafuq… ¿dónde está el broder que conocí y qué hizo con él?” Piensas en lo que le está sucediendo y sientes cómo si estuvieras viendo un cortometraje de un pasaje de tu vida reproducirse frente a tus ojos. Intentas no ser el típico amigo ahuevado con frases y consejos como “Broder hay muchos peces en el mar”, “Este sábado nos juergueamos a lo proyecto X”, “Tranquilo dios sabe lo que hace” o “Llámala, el amor lo puede todo”. Entonces preparas el brebaje con altas dosis de desahuevina y un par de bofeteadas mentales para poder hacer pisar tierra entrar en razón al muy cabrón, pero es inútil  o bien el efecto es precoz. Es algo inevitable piensas, ya lo superará. Al día siguiente te busca, más sosegado pero con un aluvión de ideas indirectamente autodestructivas y como buen amigo que eres, apoyas su demente, suicida errada idea #ChaoOrgullo  #DeseosAutodestructivos  #TeLoDijeMírateAhora y deseándole lo mejor en el camino a su tumba la reconquista de su media mandarina amada, se va con una falsa sonrisa dibujada en su rostro. Unas horas después te pide acompañarle en una operación que bien podría titularse "007: Mi Nombre Es Peligro" la cual nuevamente, como buen pata que eres, no dudas en aceptar y cual agentes de la CIA van en busca la susodicha.

Camuflados tras un árbol, vigilando cual Jedi en la esquina de su casa, dándole mil vueltas a la manzana y bien se podría hacer una quinta entrega de Misión Imposible con aquella odisea, proceden a retirarse con el problema entre manos -entiéndase problema por un sujeto de 18 años de 1.70, en bermudas y bicicleta de plaza vea, el cual repite el monosílabo “won” cada 2 segundos-  #DignidadEvaporada  #WhatTheFuckAreWeTalkingAbout y tras un largo debate en querer oír una verdad que nunca saldría de aquellos labios, liberan al detenido y regresan a custodiar la vivienda. Tu amigo, en un intento de recuperar su orgullo, por obra de una conspiración divina, logra oír tus plegarias internas y se retiran. Ya cerca de casa, más tranquilos, decide que se tomará las cosas con calma, que no inferirá conclusiones apresuradas y que "la llamará más tarde" (#EpicFail). Te despides no sin antes hacerle saber que aún puede contar con tu apoyo moral y criminal económico de forma incondicional.  

Unos días después te llama diciendo que todo ha salido mal, ahora las cosas se pusieron más complicadas que la teoría de la relatividad y necesita que le escuches. Lo ves, está acabado, destruido, con un pie en tu casa y el otro en la morgue, caminan en círculos dándole vueltas al mismo parque –al mismo tema de conversación también- y luego de una extensa charla logras que entre en razón y por decisión propia, decide dar un giro de 360 a su vida; decide al fin, que él no merecía esto, que ha perdido su tiempo, que dará vuelta a la página y continuará su vida de la mejor manera. Tú en ese momento te sientes como Ramón Castilla luego de la liberación y piensas: Lo hemos logrado #WeAreTheChampions. Pero al parecer la rehabilitación no ha funcionado del todo, el paciente recae en un par de intentos fallidos de conquista, pero en el número 947356435 decide al fin, dejar que la chica continúe su vida, que a final de cuentas por donde mires el asunto, era la mejor opción.  

Sólo espero que no continúe tropezando con la misma piedra, que el mundo y el fin de su vida no se resume en una persona, en un te quiero, en una noche de sexo salvaje, hay más que eso. Cómo siempre digo: nos caemos para aprender a levantarnos. No te arrepientas de aquellos golpes que te ha obsequiado dadivosa  la vida, golpes  que muchos perdedores suelen llamar “errores” que no se deben cometer y a raíz de aquellos “errores” te diste cuenta de qué estabas haciendo mal, o qué no estabas haciendo bien, es lo que muchos llaman madurar, yo lo llamo evolución. Son piedras que aparecerán siempre en tu camino hacia el éxito y bien debes saltarlas o bien tropezar y levantarte, ya que son aquellas piedras las que te harán ver las cosas desde otra perspectiva, desde un punto de vista más analítico y menos #PinkyBitch así que recuerda que el dolor es opcional, disfruta tu vida y no la eches a perder en algo que no tiene beneficios y mucho menos nada bueno por ofrecerte.

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