10 octubre 2012

Indulto no va

Si bien es cierto, este es un tema que ha generado bastante polémica las últimas dos semanas -más que los casos de las parricidas y el homicida cornudo-, esto debido a que los peruanos nos gusta opinar y condenar los hechos con sólo leer en un quiosco el titular de "La República", ver un reportaje en el noticiero de las 10, o leer un Tweet. Sí, ese es el Perú. Estamos llenos de gente que cree que por haber leído un par de párrafos de un tema de coyuntura política nacional tiene la autoridad fiscal y moral para condenar los acontecimientos en cuestión. No sabe nada de gastronomía y ya se cree cocinero (sí, cocinero, porque Chef es un snobismo huachafo); no sabe nada de producción televisiva y ya se cree periodista; no sabe nada sobre política y ya se cree politólogo no sabe nada de leyes y ya se cree congresista –aunque en este punto, la mayoría de curules actuales nunca estudiaron Derecho-. Esa es nuestra triste realidad nacional, la del peruano que se queda en la crítica y no se atreve a mover un dedo por hacer o proponer algo mejor. Ya había planteado  este problema con un toque satírico en uno de mis post anteriores, así que volviendo al tema, la decisión de si va o no el indulto le concierne sólo al presidente Ollanta Humala, quien tiene la última palabra y una “papa caliente” entre manos porque esta decisión generará ineludibles repercusiones en el futuro; tanto en el ámbito personal como político, como también a la opinión pública; polarizándola más de lo que está. Provocaría una nueva fragmentación en Gana Perú y sería otra abofeteada en cara de todos los que votaron por él. La viabilidad del indulto se ha convertido en una moneda de negociación entre las bancadas del legislativo, Humala no necesita más oposición de la que ya tiene, le conviene tener a los fujimoristas calmados, pasivos, sosegados, que dándole más leña a los incendiarios. Ya es un hecho que el 70% de la población está de acuerdo con el indulto y estoy seguro que ese porcentaje está inclinado a favor del perdón y la amnistía al ex mandatario porque: a) Cree que tiene cáncer. b) Le tiene pena. c) Es fujimorista. d) Sufre de Alzheimer.

Repasando la coyuntura política nacional, entre los escándalos más conocidos podrás recordar el golpe de Estado del 92; la matanza de Barrios Altos y La Cantuta; los secuestros a civiles, periodistas y empresarios; la tortura su esposa Susana Higuchi; el abandono de cargo en el 2000 (vía fax); su fuga y refugio en Tokio; y postulación al Senado japonés mientras estaba prófugo. Sin embargo, en ámbitos legales, nuestro reo en cuestión ha sido acusado de homicidio calificado, secuestro agravado, desaparición forzada de personas, tortura, usurpación de funciones, abuso de autoridad, encubrimiento personal, asociación ilícita para delinquir, colusión desleal, malversación de fondos, enriquecimiento ilícito, peculado, falsedad material e ideológica, traición a la patria, contra el derecho de sufragio, corrupción de funcionario, violación del secreto de las comunicaciones, incumplimiento de deberes de función y abandono de cargo, revelación de secretos de interés nacional, contra los poderes del estado y el orden constitucional en la modalidad de rebelión; y fue finalmente sentenciado a 25 años de cárcel sólo por ser autor intelectual de diversos delitos de lesa humanidad perpetrados por el SIN y grupos paramilitares.

Actualmente Fujimori impera en la Diroes, lleva una vida cómoda en su prisión “dorada” gracias al preferencial régimen carcelario que ostenta. Dentro de ella ha realizado diversas actividades sociales y políticas, fiestas, parrilladas, etc. También se llevó a cabo la boda de su hija Sachi con el fin de que el reo en cuestión asista. Su celda -si se le puede llamar celda, porque muchos civiles anhelarían vivir ahí en lugar de sus propios domicilios- es de diez mil metros cuadrados para sólo ese interno (prácticamente toda una manzana para el solito), ha llegado a recibir 180 visitas al día, tiene friobar, microondas, sillón de masajes y televisor personal; cuenta también con sala de estudio, dormitorio, comedor, baños, sala de visitas -alfombrada y con aire acondicionado-, una playa de estacionamiento. Se instaló una cabina telefónica,  se permitió que utilizara celulares con chips que se cambiaban cada tres días y que sus visitantes se encargaban de comprarlos en Las Malvinas. Lo que se supone era comedor del personal policial de seguridad se transformó en un gran salón para artes manuales y sesiones de canto; la cual, antes de la campaña presidencial, se convirtió en el checkpoint semanal de los 300 representantes de base del fujimorismo -responsables de la campaña electoral de Fuerza 2011-. Obviamente la asistencia era premiada con estímulos económicos. 

No soy fanático anti-fujimorista como Vargas Llosa, Toledo, entre otros, tampoco fujimorista; sin embargo, me atrevo a decir que la gestión de Fujimori no fue del todo funesta. Se sabe bien que fue el único con los huevos instrumentos y capacidades necesarias para exterminar a la plaga de Sendero Luminoso y MRTA y estabilizó al País en materia económica como ningún otro presidente lo habría podido hacer  en ese entonces. Respecto al melodramático tema del cáncer del que tanto se ha debatido, no es más  que un psicosocial fríamente calculado y perfectamente perpetrado -subestimando una vez más la inteligencia de la población-, con el fin de conmover a la ciudadanía de que no conceder un indulto sería lo más inhumano, promover la imagen de Alberto Fujimori como icono anti-terrorista y de este modo ratificar una vez más la inocencia de los peruanos. Sus hijos han llegado al extremo de prostituir fotos morbosas de la lengua enferma de su padre (que más parecen sacadas de www.rotten.com) por diarios digitales, impresos y diversas redes sociales. Es lo que haría cualquier hijo así que no voy a juzgarlo, empero, eso no es un cáncer. Una persona de la tercera edad si no ha tenido una vida sana, tendrá las complicaciones que tiene cualquier audlto mayor; entonces vamos... lo que nos están vendiendo no es más que otro drama político. 

Hoy miércoles 10 de octubre al mediodía los hermanos Fujimori presentaron la solicitud de indulto para su padre, en la mesa de partes del Ministerio de Justicia. Pero lo cierto es que jurídicamente, el indulto sería inviable; porque primero, éste excluye a los condenados por secuestro agravado; segundo, Fujimori no tiene cáncer terminal. No tiene ningún cáncer, no tiene ninguna enfermedad terminal grave; y tercero, no existen condiciones carcelarias que ponen en grave riesgo su vida, salud, e integridad física o psíquica. Pues en esa pseudocárcel cualquier ciudadano viviría a gusto. Aquí tengo datos verídicos sobre todo esto y si no te basta, en este otro link hay información más didáctica. 

En síntesis, el ex mandatario no califica para un indulto y por lo tanto sería ilegal e inviable; sin embargo, yo creo que se lo darán de todas formas. El sistema judicial peruano nos dice nuevamente que no todos somos iguales ante la ley, y ratifica una vez más la conocida cita de Anacarsis Las leyes como las telarañas: los insectos pequeños quedan atrapados en ellas, los grandes las rompen”, la justicia y coyuntura política en nuestro país es muy asquerosa como para poder hacer valer el estado de derecho en casos como este.


Y así, Fujimori nos terminará sacando la lengua desde Tokio.

2 comentarios:

  1. Si dicen que será un INDULTO HUMANITARIO, lo de "culpable o no,si tiene cancer o no la tien ", ya no tiene sentido discutirlo, porque se supone que es HUMANITARIO.
    Todo lo que Ollanta tiene que hacer es decir: Sí o No.
    No sé a qué espera el presidente , todo esto se está convirtiendo en "yo tengo la razón" y "yo tambien". Dejando de lado problemas como el terrorismo, que está empezando a moverse.

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    1. Exacto, Hallie, hay problemas relevantes que han pasado a segundo plano, por así decirlo, por culpa de éste señor que ya nada tiene que pintar aquí; en fin, quizás en su centro penitenciario sí.

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