24 diciembre 2012

Felices fiestas

(…) Yo creo en el tiempo, la materia y la energía que hacen la totalidad del mundo. Creo en la razón, la evidencia y la mente humana, las únicas herramientas que tenemos; ellas son el producto de fuerzas naturales en un universo majestuoso pero impersonal, más grande y rico de lo que podemos imaginar, una fuente de oportunidades sin fin para descubrir. Creo en el poder de la duda; yo no busco confirmaciones, sino abrazar la pregunta y esforzarme a desafiar mis propias creencias. Acepto la mortalidad humana. Tenemos una sola vida, breve y ardua, aliviada por el amor y el sentido de comunidad, el aprendizaje y la exploración, la belleza y la creación de nueva vida, nuevo arte y nuevas ideas. Me deleito en esta vida que tengo, en la grandeza de un mundo que me ha precedido y en la tierra que continuará cuando ya no esté presente (…)

Vísperas navideñas, mientras todos cavilan por aquellas trivialidades y estereotipos de la fecha en cuestión, uno se pregunta, si siendo ateo, agnóstico, etc, debe o no celebrar la navidad. Personalmente veo a la Navidad como una fecha más, a diferencia de que estaremos reunidos con nuestros seres más queridos compartiendo un momento ínfimo pero a su vez grato. Cuando era niño, ahora que lo pienso bien, en realidad me importaba muy poco si se celebraba el nacimiento de algún sujeto en especial, la verdad siempre esperaba los regalos. Y vamos, que quién de niño no se emocionaba con los regalos más que con la tradición cristiana. Me parece que esto ahora no cambia mucho ya que me gustan los obsequios y no necesariamente recibirlos sino darlos, y esto es debido a que ahora uno tiene una manera más filantrópica de pensar; y en efecto, alimentar el alma viendo en regocijo a sus semejantes. Viéndolos felices. Y no voy a entrar en el tema de la apoteósica campaña publicitaria de la Navidad y de cómo decidí ser ateo porque son temas que me apasionan y este medio me es efímero como para poder hablar extensamente de ello; es por eso es que estoy escribiendo un ensayo más detallado de lo que ha pasado por mi cabeza este último año respecto a eso. 

En fin, si nos ponemos a pensar, subjetivamente, la mayoría de adoctrinados y fanáticos creyentes de occidente, tienen un mal “oculto” en común y esto genera un trauma psicológico profundo, que al no poder superarlo, hace que se refugien en las religiones; generalmente en la católica. Existen alcohólicos, drogadictos, adictos rehabilitados, que te atormentan en el transporte público con catastróficas historias de su miserable vida, que gracias a su pusilanimidad, no pudieron luchar contra la adversidad y buscaron un refugio, un escudo, un hogar, un bunker en el cual camuflar sus debilidades; cayeron en lo eclesiástico. Lo mismo aplica para los ladrones o asesinos en serie que una vez cumplida su condena de veintitantos años en prisión, alcanzan la libertad y se entregan en cuerpo y alma al espíritu santo. Empero todo ese espectáculo es en vano porque unos meses después vuelven a caer en lo mismo, y de este modo, convertir toda esta tragedia griega en un viral círculo vicioso.



Entonces uno te hace preguntas como: ¿Explícame cómo es que estamos aquí? ¿Quién creo todo esto? ¿Crees que venimos de la nada? Hace seis mil millones de años que comenzó a condensarse el Sol, y a su alrededor se condensaron varios planetas, entre ellos el nuestro; luego de esto millones de seres vivos han surgido y conquistado una parte del planeta, han luchado por la supervivencia durante millones de millones de años, y luego se han extinguido dejando surgir nuevas especies. Todo producto de experimentos de la naturaleza. Y está comprobado científicamente que durante esos millones de millones de años, diversas partículas elementales que existían en el universo se alearon y formaron lo que ahora se conoce como electrones, protones, neutrones, etc, y que estas partículas fueron empujadas por determinadas fuerzas de la naturaleza para finalmente formar átomos de hidrógeno que terminaron abasteciendo a todo el universo y que del choque estos átomos se formaron átomos más pesados como el helio, litio, carbono, oxígeno, hierro y todos los átomos que ahora forman parte de nuestro cuerpo, nuestra ropa, nuestra casa, nuestro planeta.



Este es un fragmento de un video/debate —que puedes ver en la parte de abajo— de lo que opina un predicador, donde se ve al creyente intentando justificar la omnipotencia de Dios:

“Un occidental visitando África, se encuentra con una tribu perdida y uno de ellos le pregunta al ver un avión.

—¿Qué es eso?
—Pues, aquello es un avión y vuela —Dice el occidental—.
—¿Y cómo sabe que vuela? —Pregunta el de la tribu— eso es demasiado pesado.
—La verdad no sé por qué vuela pero yo me he subido y he estado allí arriba. Esto vuela y lo he vivido —Responde el occidental—.

Esto es lo mismo que puedo yo puedo explicar hoy en día ya ante la pregunta de que si Dios existe —explica el creyente—, les digo que Dios si existe, yo tuve un encuentro personal con él. No me influyó nadie, lo he vivido, he tenido un encuentro que cambió mi vida. Y lo que vengo a compartir con ustedes es un testimonio que he vivido. Me subí al avión y estuve desde arriba. No lo puedo explicar y creo que Dios ha sido tan perfecto que ha evitado que haya una manera lógica de llegar a él. Porque el valor es poder llegar a él por fe. No hay manera de encontrarlo si no hay encuentro personal. Esto no tiene protocolos, no tiene fórmula, no tiene ciencia, es un tema de encuentro, conversión de cambio. Es tan fuerte que esto nos lleva a cambiar.”

En fin, su analogía nos lleva a que el africano es el Ateo y el occidental es el religioso, es decir que el africano es un ignorante y el occidental un sabio. Todo lo contrario, la mejor respuesta del occidental, sería lógicamente, explicarle que el avión vuela por leyes físicas, qué se yo, la velocidad y la presión del aire, ayudadas por el diseño de las alas y un motor que le ayuda a elevarse. Esa sería al menos una respuesta razonable, sin entrar en tecnicismos. Pero como todo religioso siempre tiene que dar respuestas vagas como "No sé, es algo difícil de explicar", abrazan la ignorancia y le llama “Dios”. No quieren saber. No quieren preguntarse si realmente existe o no. No pueden probarlo. Así nacen los ateos, que fuimos creyentes en la infancia. Indagando, preguntando, cuestionando, hasta que vamos descubriendo que la idea de Dios es tan real como las tetas de un travesti.


Aquí el video.

Para concluir, ser ateo es creer que todo lo que existe ha llegado a existir por causas naturales, creer que el universo en su totalidad ha existido desde siempre sin que jamás se haya producido un génesis, una creación; creer que las fuerzas naturales y las leyes de la física provocaron el origen de varios planetas, incluyendo el nuestro y a nosotros mismos.

Ser ateo no es creerse dueño de la verdad absoluta, y mucho menos es andar por la vida sin un propósito o carecer de ideales, simplemente es creer que no existe Dios creador o ser supremo alguno que todo lo ve y todo lo sabe y que determine e infrinja las leyes naturales. Ser ateo significa no ser guiados por una mano invisible, es hacer el bien por creer en ello y no por miedo al castigo o imposición divina; tampoco quiere decir que se esté resentido con la vida, ya que la vida es como el amor, a mí me mantiene enamorado y me parece que carece de sentido, sin embargo es maravillosa y día a día disfruto plenamente de ella. Felices fiestas.

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