04 diciembre 2012

Silencio enamorado


Cielo pálido, conjunto de pinos, alfombra de hierbas
de ambos era el horizonte empero el alba sólo de ella;
la hizo suya, mientras él sucumbía en brazos de su musa.

Exiliados del edén como en aquella novela vetusta
deambularon exhaustos por las calles azules
mientras sus almas aún jugaban sobre el elíseo.

Lleva un misterioso brío en su mirada
como divisar  un halo desde alguno de los polos
delirado de tanta gracia, cautivado de tanta lascivia
él conserva ahora un alma onírica,
alma que más que de él, es de ella.

Son sus ojos abisales los que incitan a sus somas
él puede danzar al borde de sus palmas
y ser del mismo modo, amo de su tuétano.

Sin embargo, él es ese sombrío túnel
obscuro y vasto túnel
del que huyen con vehemencia los pájaros.

El viento los ampara con sus foráneas manos
mientras su corazón late
al compás de nuestro silencio enamorado.

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