07 marzo 2013

Idilio

Me aqueja la ausencia de tu mirada contemplativa
aquél parpadeo centelleante que enmudece
esa infatigable risa
que de etérea melodía enfebrece.

Mujer de espíritu magnánimo
mujer llena de inmaterial encanto
capaz de llevarme al paroxismo amatorio
otorgando tan sólo tus celestes manos.

Ahí te encuentras, paradójicamente libre
envuelta en una femineidad iridiscente
que sin intención alguna
me seduce lenta e inocente.

Y aunque lamente lo efímero
de nuestros cuerpos amalgamados
triviales son las millas, porque a tu lado,
cada segundo es atesorado.

Es en tu amor, musa mía,
donde reside mi ser abrasado
pero son en tus ojos tan sidéreos
en quienes pienso siempre extasiado.

Destella más mi corazón
que aquellas nimias estrellas,
porque brilla para mi Claudia,
musa de miradas bellas.

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