04 mayo 2013

Equinoccio otoñal

Evocábame el etéreo cielo tu silencio
el llanto de las nubes tu ausencia impía
apenumbrado escribiendo versos en desvelo
reverberando voy en melancolía.

Mi exánime alma que jamás resucitará
cual longevo asteroide se ha fragmentado
en tiempo futuro, colisionando quizá
desintegrando todo lo edificado.

Como el súbito síncope fingiendo una muerte
en dormir obseso tu perfil insiste
va sumido en los luceros que el infame advierte
y condenándome al perpetuo eclipse.

Se marcha la pasión que a mis venas agitaba
pinta en mí una sonrisa pasajera
“la felicidad es siempre efímera”, pensaba
pues el amor sincero es una quimera.

Y se desnuda mi ánima si de ti escribo
rindo culto a su ignición cuando te pienso
hendiduras cardiacas al oírte recibo
 un sinsabor al suspirarte retengo.

Dejaron de iluminar tus ojos a los astros
la vil noche tu ausencia dibujará
un idilio en agonía se va transformando
emergiendo en el equinoccio otoñal.

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