13 noviembre 2013

Mujeres cómplices del machismo

Mujer, sí, a ti que te encanta alzar la voz cuando sientes que “tus derechos” son atropellados y luego cual perro de chacra te levantas a defenderlos con vehemencia para combatir ese infame acoso y machismo deleznable que reina en nuestra sociedad, cuando es el machismo mismo el que ha estado emergiendo de ti todo el tiempo.

¿Es que no te has dado cuenta? Y no, no se trata de vestirse como fémina medioriental con el cuerpo cubierto de pies a cabeza. Si lo que tú quieres es salir a la calle con prendas ajustadas, pocas prendas o simplemente completamente desnuda, pues hazlo. Eres libre. Nadie te lo prohíbe. El punto es, que nadie te debe acosar mientras caminas. Eso está claro. Sin embargo, para que se genere un, cambio, por así decirlo, ¿no deberías buscar el verdadero porqué que hace que suceda todo esto?

Y no, la respuesta no está en que “el salvajismo y machismo están en la naturaleza en todos los hombres ergo es genético”, o  “la sociedad está sumergida en una incalculable ignorancia” (aunque esto último ha sido un potente generador para ella), o el reciente comentario de la orate pseudo periodista Joyce Guerovich hacía unos días atrás: “Las mujeres estimulan esa reacción en los hombres. Ustedes provocan y se merecen eso”. No.

No he venido a justificar el maltrato y la canallada (ya sea por parte del hombre o la misma mujer) pero tampoco a obviar el porqué. Y para que lo entiendas, una de las cosas que debes tener en claro es que no existe dicha igualdad de género y nunca existirá.
Si logras despojarte de todos tus prejuicios te darás cuenta de que ésta es una verdad objetiva. ¿Por qué buscar igualdad cuando la belleza del ser humano reside en todo eso que nos distingue los unos de los otros? Los hombres de las mujeres. No somos ni seremos iguales. Jamás.

Nadie nace víctima y nadie nace victimario; sin embargo, lamentable o no, siempre he pensado que no hay persona más machista que la misma mujer. Pero calma, es subjetivo y podría equivocarme. Lo cierto es que no es culpa suya sino de la sociedad. Los patrones sociales heredados, nuestros padres, la familia y sus tradiciones, el sistema educativo, los profesores, el gobierno, la iglesia, las religiones, el sacerdote parroquial, etc (Sí ¿acaso nunca se han cuestionado por qué no hay sacerdotes o curas mujeres? ¿Obispo, papa, etc? Es parte del evidente ejemplo de misoginia nos da el evangelio y muchos se esmeran en no aceptar). Bien leí por ahí que no existe sociedad machista sin complicidad de la mujer. En fin, hemos crecido en una sociedad machista donde lo femenino es sinónimo de debilidad y lo masculino de fortaleza. Lo rosado es femenino y lo azul masculino. ¿Es que no lo ven? ¿Por qué no empiezan con una introspección? ¿Por qué no dejan de lado esas costumbres retrógradas y medievales?  ¿Por qué no se dan cuenta de que el único paradigma que han estado siguiendo todo este tiempo no es más que un estereotipo anacrónico? ¿Quieres ejemplos simples y triviales?

Cada mujer decide qué hacer con su cuerpo; no obstante, cuando hablan entre mujeres, ¿cuándo van a dejar de compararse con una cortesana cuando se acuesten con alguien porque simplemente quisieron? Sin embargo si lo hace un hombre, es un galán, ¿no? ¿Cuándo enviarán a pelar caiguas a la amiga que les dice “estúpida” por llevar al novio al depa porque, según los cánones, “se la lleva fácil”? ¿Han pensado en dejar de hacerse sentir inferiores ustedes mismas? ¿Por qué no empiezan a invitar a salir a los hombres en lugar de esperar indolentes y apáticas a que estos reaccionen? ¿Por qué no toman la iniciativa? ¿Cuándo dejarán que el varón deje de llevarles todos los paquetes porque ustedes son “demasiado débiles”? ¿Hasta cuándo van a buscar un hombre “con futuro” para que “las mantenga”? ¿Por qué no dejan la ambivalencia y aprenden a decir SÍ cuando es SÍ y NO cuando es NO? ¿Por qué no dan el primer paso? ¿Por qué no se turnan con el caballero para pagar la cuenta? ¿Por qué no dejan de pedir el asiento en el bus? ¿Por qué no dejan de depender todo el tiempo de la protección viril? ¿Por qué no dejan de encasillarse en los roles estipulados en una sociedad hipócrita y arcaica donde la doble moral impera? ¿Cuándo dejarán de ser una víctima de ustedes mismas? ¿Quién se atreve?

Muchas mujeres suelen dejarse llevar por fantasías románticas como la “espera de un príncipe azul” y si te das cuenta esta utopía se traduce en “un varón salvador que llegará y resolverá todos tus problemas”. Esta creencia estimulada desde que eres una niña, explica por qué una mujer adulta es insegura y busca cuidado, apoyo y protección en un hombre.

Afortunadamente no todas las mujeres son iguales y muchas de ellas son dignas de admiración y orgullo por su innegable inteligencia, decencia, independencia, coraje, agallas, entereza, austeridad, integridad y podría seguir lanzando adjetivos y no terminaría nunca este post. Creo fervientemente que un hombre puede aprender mucho de una mujer. Cosas que quizás en la virilidad serían casi imposible de encontrar y estoy seguro que esas mujeres no tolerarían subordinación o avasallamiento alguno.

No tiene por qué haber una igualdad o superioridad de un sexo sobre el otro; sin embargo, si se quiere comprender más a fondo el problema del acoso y la violencia de género es necesario analizar con lupa el asunto ya que nos engloba a todos. Analizar ambas partes, tanto víctima como victimario, sin miedos ni prejuicios. Mujer, sé consecuente con lo que haces y dices. ¿Te atreviste?